miércoles, 16 de mayo de 2018

Por debajo de la mesa


Hace días leí en una columna a Catón*, decía como suele decir sin querer decir que Anaya no debía pedir a viva voz a los otros candidatos que se unieran a su proyecto. Por supuesto, en muchos aspectos es ilegal y muy poco ético.

Esas cosas, sugería este señor, deben de hacerse por debajo de la mesa.

Remataba, yo no estoy sugiriendo nada a nadie.


En ese mismo tono se expresa mucha gente pro Anaya, o más bien anti AMLO.

Parece ser que esta es la manera en la que esta coalición hará su campaña. Por debajo de la mesa. Y lo que se hace por debajo de la mesa se hace así porque sobre la tabla, simplemente es aberrante.

Hoy como ya todos sabemos declinó Margarita Zavala. Y su vocero dijo al respecto:

"Margarita no declinó a favor de nadie".**

Obvio, las boletas ya están impresas y la ley electoral no contempla la declinación de un candidato a favor de otro.

Pero la duda prevalece ¿qué se está moviendo por debajo de la mesa?

Los frentistas que conozco celebran esta declinación y gritan hurras porque aseguran que  le suma puntos a Anaya.

Su actitud la explica algo más que el sentido común. 

La confrontación de ideas y de propuestas es saludable en una democracia. Lo que da al traste con esta forma de gobierno es pasarse las leyes por el arco del triunfo.

Cito unas líneas de Francisco Zarco al respecto, una advertencia en su periódico El siglo XIX, días antes del auto golpe de estado de Ignacio Comonfort:

"No queremos nada ilegal, nada revolucionario y deseamos ardientemente el orden constitucional (...)  porque en él caben todos los partidos y porque una vez planteado pueden hacerse las reformas conforme a la voluntad general, a los intereses de la mayoría y no como imponga una facción, una camarilla o un usurpador". ***

Luego, como sabemos, se hicieron las patadas. 





*https://refor.ma/qt-bbI0y

**http://www.elporvenir.mx/?content=especial&tag=Elecciones2018&id=91500

***Paco Ignacio Taibo II: La gloria y el ensueño que forjó una patria. Pag. 106

lunes, 22 de agosto de 2016

El chavo normalón y bien peinadito, el colmo del cinismo

Hace algún par de meses, leí y me sorprendió que Peña Nieto había escrito una tesis para obtener su grado en la licenciatura de derecho. No pude ni puedo imaginar a un hombre incapaz de citar con tino un solo libro que lo haya influido en su vida, redactar ya no una una tesis, sino cualquier cosa con el mínimo de estructura.

Por otro lado sí fue bien fácil imaginar que haya hecho algún tipo de trampa: se sabe de empresas y o personas que se dedican a desarrollar las tesis de los aspirantes al grado profesional.

Ayer el reportaje Peña nieto, de plagiador a presidente, de Carmen Aristegui me lo confirmó.

Pero son muchas más las razones por las que no es de extrañar que Peña Nieto haya plagiado material de otros autores para hacer su tesis. De hecho, textualmente ya se había declarado un "copión" en una entrevista que le concedió a Carlos Puig para la revista Letras Libres en Mayo de 2012.

 Para "ilustrar" su carácter pragmático, se valió de la siguiente imagen. Cito:

 "EPN: imagina un salón de clases, el PAN es el chavo que llega muy peinadito, con su manzana para el maestro, se sienta hasta adelante, toma apuntes, pero algo pasa a la mera hora que reprueba el examen. El PRD es el chavo desaliñado que se sienta hasta atrás, avienta papeles, no le importa mucho reprobar porque allá atrás está en su zona de confort.

 Carlos Puig: ¿Y el PRI?

 EPN: El pri es el Chavo que se sienta a la mitad del salón, normalón, bien vestido. Se acomoda para oir al maestro, y PODER COPIAR EN CASO DE QUE SEA NECESARIO. Pone atención, se lleva bien con todos, y eso sí, siempre hace la tarea, siempre. Y sea como sea, se las arregla para siempre aprobar."

 El reportaje de Aristegui es otra prueba contundente de que a esta gente no le importa nada más que ganar, ahora sí que como decía otro "ilustre de la democracia", "haiga sido como haiga sido". Fuera para beneficio de las mayorías, del mundo, de la paz, del desarrollo sustentable, pase, aplicaríamos sin más remedio aquello de que el fin justifica los medios. Pero ¿cuáles son los fines de esta gente? Escándalo tras escándalo, mentira tras mentira, y las mayorías que no vemos que esto mejore en ningún ámbito. ¿Qué demuestra este presidente plástico, al que Sergio Aguayo describe con argumentos sólidos como a un presidente "convencido de que la forma es fondo"?. La respuesta y conclusión, diría aquél personaje en Millers Crossing de los hermanos Coen, es tan clara como el lodo: este chavo normalón y peinadito, pragmático y aplicado, no da el kilo (por decir lo atómico).

 ¿Y el asesor de la tesis?

 Apunta el reportaje de Aristegui: "..fue el doctor en Derecho Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, actual magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México. En su currículum, se afirma que el funcionario ha dirigido más de 193 tesis y ha sido jurado en más de 367 exámenes profesionales."

 El muy respetable Doctor. Honorable magistrado del poder judicial, antorcha de los aspirantes a licenciados en derecho y juez de los conocimientos profesionales. Algo tiene qué cambiar si queremos que todos esos títulos sigan siendo signo de la sabiduría, virtud, temple, experiencia y eficacia en una persona; y no signos de más Eduardos Alfonsos Guerrero Martínez. En cuanto a la forma, el buen nombre y prestigio de los egresados profesionales, de las instituciones educativas, y sí, también el de los ediles está en juego.

jueves, 18 de agosto de 2016

Maleza por flor de la abundancia






"Ahora bien, había unas semillas terribles en el planeta del principito... eran las semillas de baobab. El suelo del planeta estaba plagado de ellas. Y de un baobab, si uno se deja estar, no es posible desembarazarse nunca más. Obstruye todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño, y si los baobabs son numerosos, lo hacen estallar."

El principito, Antoine de Saint-Exupéry

Cuando alguien te invita a jugar o a invertir en la flor de la abundancia, cualquiera que sea su razón, te está invitando a aprovecharte de la confianza y de la buena fé de muchas personas que resultarán defraudadas, con una buena posibilidad de que tú entre ellas. Por donde se le vea, este juego, como muchos quieren llamarlo, no es más que una “papa caliente” que le explotará a muchos en las manos tarde o temprano.

Para ilustrarlo:
Supongamos que existe una comunidad de 60 personas, donde cada quien posee una riqueza de tres monedas de oro.

Supongamos que a una persona se le ocurre crear una flor en donde la regla sea dar una moneda de oro por persona en la base de los pétalos.

(Para el que no sepa cómo funciona esta maquinaria estafadora, porque es lo que es, les dejo esta liga en donde se explica con toda claridad)

Bueno, considerando esto, sabemos que de las 15 personas que participan, sólo 8 ponen la lana establecida, en nuestro ejemplo, 1 moneda de oro. Los que defienden este sistema lo llaman un regalo, y sí, de hecho es un regalo que le hacen a alguien (al que está en el centro, en el primer nivel) por pura buena vibra según ellos, de corazón y con una mente abierta..

Al hacerlo el compi o la compa en el primer nivel sale de la flor, como ya saben, y la flor se divide en dos, y todos suben un nivel.

Bueno, volviendo a nuestra pequeña comunidad: de 60 personas, 15 están en ese sistema, de los cuales 8 aportan una moneda de oro. Al dividirse la flor, obviamente, se duplican las personas involucradas o a las que hay que involucrar para que hagan su regalo, es decir de 8 personas ahora serán 16 las que suelten la moneda.

Ahora, 45 personas no estaban jugando, es preciso que para que todos ganen la cantidad tan anhelada, de esas 45 sean invitadas 16 para que cada una ponga una moneda de oro. Quedarían 29 personas fuera. Y 14 personas de la primer flor esperando en la fila para recibir su moneda de oro.
Supongamos que las 16 nuevas personas, cada cual en su respectiva flor, hacen su regalo: las dos flores que nacieron de la primera se dividirán a su vez en otras dos cada una. Ahora se necesitarán cuatro veces 8, es decir 32 personas a invitar para que siga la mata dando, y que los nuevos 4 en el centro de la flor reciban su moneda.

Pero OH sorpresa, ya solo quedan 29 personas fuera, habría que esperar que las tres personas que ya salieron de las primeras flores repitieran para completar las 32 que hacen falta. Supongamos que así sucede.
Para la siguiente ronda se requerirán 8 veces 8 personas, 64 gentes para hacer el regalo. Pero ya no hay nadie a quien invitar, ya todos forman parte del sistema, y ni aunque repitieran los que ya han salido se completaría.

El cálculo de la gente que queda a la espera se los dejo de tarea.  En ese punto ya no habrá tierra fértil pa´ la flor. Y a ver qué piensa el que queda a la espera de su varo, acerca de la confianza y la buena vibra y los amigo que hizo en esa maravillosa escalera de oportunistas.




miércoles, 1 de enero de 2014

Un extraño encuentro


Acompañé a mi esposa a escuchar la misa del primer día del año. No soy creyente del cristianismo, pero hay reminiscencias de la educación que tuve desde niño. Conceptos como cristo, o diablo aún tienen su peso en los escombros que constituyen la demolición de mi sique.
            Tuve ganas de ir al baño, salí al umbral de la iglesia y pregunté a un muchacho en donde estaban los retretes. El compi me dijo que justo a la vuelta, a un costado de la iglesia, pasando la última puerta abres el barandal y entras.
            Seguí las instrucciones y nada. El barandal que me dijo estaba cerrado con candado y no parecía estar habilitado desde hacía tiempo. Decidí preguntar de nuevo. Justo entonces apareció él.
            Un señor de algunos cuarenta y tantos años, del tipo rudo. Bigote espeso, moreno, de hablar norteño y fuerte. Adivinó mis motivos:
            -Están haciendo remodelaciones, los baños están a la vuelta, tienes qué rodear toda la iglesia ¿sí me entiendes?
            Le agradecí y le dije que sí, di media vuelta. Luego insistió.
            -Hasta el otro lado de la manzana ¿sí me entiendes?
            No comprendí su insistencia, pero volví a asentir. Y propuso como quien acepta hacer algo con fastidio y por obligación.
            -Mira, si quieres te guío.
            -Nombre, no hay necesidad, señor. Yo los busco –dije.
            -Yo te guío, al cabo tengo tiempo.
            Asentí, después de todo sería fastidioso andar preguntando en dónde quedan los baños.
Pasamos por una puerta que daba acceso a una torre.
            -Mira, ahí puedes venir cuando quieras, a vivir –me dijo.
            Yo miré y no comprendí en absoluto. Volví a mirar y noté que justo arriba de la puerta una leyenda rezaba: Camino al cielo.
            -Ahí puedes vivir a gusto ¿sí me entiendes? –insistió.
            Entonces comprendí, era el acceso a los osarios de la iglesia.
            -¡Ah! –Exclamé- Pues no soy parte de la iglesia, no sé qué se requiera para descansar ahí uno sus cenizas.
            -Una lana ¿sí me entiendes? Pero lo mejor es bajo el pasto. Aunque sólo dios sabe. Yo ando pa arriba y pa abajo, por toda la república, quién sabe donde vaya a terminar yo –me compartió.
            -¿Trabaja aquí en la iglesia? –interrogué distraídamente, sin entusiasmo, sin interés, buscando hacia delante los baños.
            -Trabajo de transportista, ando en todas partes. Soy como el diablo.
            En este punto lo miré, creí que bromeaba pero en su cara estaba toda la seriedad. Me extrañó de hecho tanta seriedad.
            -De repente me aparezco ¿sí me entiendes?
            Aquí no supe qué contestarle. Y comencé a pensar que el tipo estaba chiflado y peor, que fuese un criminal que me quería raptar para quitarme los órganos. La violencia e inseguridad de los últimos años también están ahí, en los escombros que constituyen mi sique.
            -Ahí están los baños –señaló.
            Reconocí el lugar, un salón que es parte de la iglesia, muchos años atrás nos tocó a mi y a unos amigos asistir ahí a una kermese que organizó la parroquia. Mucha gente entraba y salía con la premura del que quiere desahogar sus riñones. Me tranquilicé y dije gracias.

            El ñori se fue y pensé para mis adentros. Si así fuese, que ese señor fuese el innombrable, el enemigo de dios y de la iglesia, entonces es un tipo muy amable.



Este cuento forma parte de la colección Ni tan ficciones 


lunes, 29 de julio de 2013

El servicio en Mac Geek o El macbook de schrödinger


El asunto comenzó con una estupidez de mi parte. Derramé un poco de café sobre el teclado mientras trabajaba en unas fotos.  Mi reacción fue inmediata, desconecté la lap, la cargue boca abajo, la apagué y le pasé un trapo. 
Llamé a un colega y me recomendó no prender la lap por lo menos en las siguientes 24 horas.
Leí en foros, en otra máquina por supuesto, que en la mayoría de los casos no hay tanto problema cuando no es mucho el líquido que se derramó, todos coinciden en que lo mejor es dejarla incluso 72 horas para que se seque el líquido y luego prenderla.
Decidí llevarla con un experto para que él me diera su opinión. Me cobraron $600.00 por abrirla, limpiarla, y secarla. Cabe decir que no era un centro autorizado mac, pero tenía las mejores referencias del lugar.
Pues bien, me entregaron la lap funcionando muy bien.
Llegué a casa, la encendí, funcionó muy bien algunos 5 minutos y luego, el teclado comenzó a fallar.
Revisé en foros de nuevo y seguí todos los pasos para descartar una posible falla de memoria interna. Nada funcionó.
Conecté un teclado externo y todo anduvo de maravilla. Con lo que descarté algo más serio. Trabajé durante toda la noche, edité algunas 50 imágenes en alta resolución, quemé un par de discos y navegué largo rato en la web, la máquina no manifestó ninguna falla, de ninguna índole salvo la del teclado interno.
Al día siguiente decidí no tomar riesgos, la máquina es mi herramienta de trabajo y lo mejor me pareció llevarla a un centro de servicio autorizado Mac para que me dieran una segunda opinión.
Aquí empezó la verdadera PESADILLA y FRUSTRACIÓN. El negocio en cuestión es MAC GEEK, avenida del Estado 120 local 3, esquina con garza sada.
Para nada es mi intención quejarme o condenar a esta empresa, mas que nada poner al criterio de posibles clientes lo que me sucedió.
Llgué al lugar y me atendieron de maravilla, estaba ahí un empleado y el encargado del lugar. Fue este mismo tipo el que recibió mi máquina, la encendió ahí mismo, en presencia del otro y de mí. La máquina encendió bien, como siempre, y corroboró que el problema era únicamente el teclado, repito, enfrente de mí.
Quise que hicieran una segunda limpieza, porque sentía el teclado chicloso y temí que no la hubiesen hecho bien en el primer lugar. Me cobraron 500 pesos y me aseguraron que en hora y media me llamarían para decirme el diagnóstico.
Debo decir que esta persona me dio tanta confianza que jamás esperé lo que me pasó. Para empezar terminó el día y no me hablaron, ni siquiera me escribieron cuál era el diagnóstico. Cosa de nada, hablé y me dijeron que ya habían hecho la limpieza, y me confirmaron que la que le hicieron en el otro lugar había estado bien hecha. Me avisarían en la mañana del diagnóstico.
Al día siguiente puntualmente me llegó un correo de ellos, confirmaban que el teclado había que cambiarlo por falla irreparable. La sorpresa fue que también el disco duro presentaba un fallo interno y debían cambiarlo también, cotizaron todo en $4900.00.
Hablé y me atendió el técnico, me preguntó si había manifestado antes lentitud, o si comenzaba en modo seguro o si de repente se me apagaba.
Nunca en los dos años que llevo con ella había manifestado nada de eso.
Me comentó que le constaba que todo estaba bien cuando la encendió las primeras veces, que fue ahí donde le comenzó a fallar. Descartó como causa el café, y dijo que podía haber sido una falla de fábrica, mal manejo, alguna caída e incluso, lo dijo textualmente: PODÍA SER QUE EL PROBLEMA ESTUVIESE AHÍ Y QUE FUERA LA REVISIÓN LA QUE HUBIERA HECHO QUE SE MANIFESTARA.
Esto es: la máquina se le apagaba de repente, se alentó e iniciaba cuando la prendía en modo seguro.
Pregunté por la información, varios eventos que no he entregado, archivos de administración de mi negocio, etc.
El técnico me tranquilizó, dijo que la información no estaba comprometida, que perdiera todo cuidado de ello. Luego de un rato de diálogo, me dijo que haría lo posible para echarlo a andar como funcionaba antes y que me llamaría el lunes temprano para decirme.
Llegó el lunes, el día de hoy.  Hablé y me dijo que no se había podido hacer nada y que el disco duro debía cambiarse.
Resultaba que había llevado mi máquina con un problema de teclado, y ahora tenía un problema con el disco duro que comenzó a manifestarse casualmente mientras hacían la revisión.
Fui al local para sacar de ahí la máquina, pero para mi sorpresa, cuando llegué por ella, me dijo el técnico que ahora ya ni siquiera prendía y que HORROR DE HORRORES, la información estaba comprometida.
Argumentó que dado que yo no había autorizado la reparación no había querido seguir moviendo el disco y que por ello no había respaldado la información y que repentinamente ya no quería encender.
Como se dice aquí en México, me tenían agarrado de los huevos. Exigí hablar con el encargado, y por supuesto no estaba, llegaba en algún par de horas y que si quería mientras llegaba podía hacer un respaldo.
No tuve de otra, dejé la lap y llamé a la hora acordada. Según el técnico el encargado no estaba y para sorpresa y tranquilidad mía, la máquina volvía a encender, casualidad de casualidades, pero igualmente iniciaba en modo seguro. Ya tenía el respaldo y podía pasar por ella.
Exigí hablar con el encargado, cómo carajos aceptar que me den la máquina en peor estado de la que la dejé. Luego de un rato de disputa el encargado, QUE SEGÚN NO ESTABA, tomó el teléfono.
Hablar con una contestadora es más retroalimentativo. Parecía un abogado enumerando las fallas de la máquina, el acuerdo entre cliente y proveedor y para no hacer largo el cuento, decía que si me entregaban la máquina fallando era porque no había autorizado yo la reparación.
Argumenté que la única falla que debía tener era la del teclado, y que a él, a otro empleado y al técnico le constaba que cuando la recibieron no tenía ninguna falla de arranque, ni de operatividad. El negó que le constaba e incluso aseguró lo contrario, que el equipo ya presentaba la falla cuando se los dejé. Aquí decidí no seguir más con el monólogo.
Fui por ella, la tenían en estado de reposo. La apagué y la encendí ahí, frente a ellos, tardó por lo menos 10 minutos en arrancar en modo seguro. Era para llorar. No pude acceder al escritorio porque no funcionaba el teclado y por ende poner la contraseña.
Me querían hacer firmar que estaba feliz y contento con el servicio que me dieron, el colmo del cinismo. Me sonrieron y me dijeron que estaban a mis órdenes.
Y luego, la pesadilla de verdad, conecto un teclado al macbook, accedo, y sólo faltan 4 carpetas en el escritorio, todo lo demás está intacto. Las 4 carpetas en cuestión las tenía yo subrayadas con color por su grado de importancia: eventos pendientes, videos, contratos.. más de 4 gigas de información per-di-da, casualmente sólo esas 4 carpetas.
A criterio del lector. Para mí estos tipos experimentaron con mi máquina como con el gato de schrodinger. Les llevé mi máquina en cierto estado, ellos la abren y resulta que está en peor estado. Que fallase mi disco duro en mac geek fue cosa de 50 50 de posibilidades.. Fuese lo que fuese, no respondieron por mi equipo.




domingo, 18 de marzo de 2012

Nosotros los sometidos o la libertad de la razón

“Whatever love you can get and give, whatever happiness you can filch or provide, every temporary measure of grace, whatever works.”

Woody Allen, Whatever works

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“Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va ligero de equipaje sobre un cascarón de nuez mi corazón de viaje..”

Joaquín Sabina, peces de ciudad

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“Ese viaje a hacia la nada, que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza”

Luis Eduardo Aute, la belleza

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Rumbo a mi trabajo. Platico con un amigo acerca de las jubilaciones y el tiempo libre. Mi amigo es una persona mayor, pero con el vigor de la juventud aún. Me comenta que un conocido suyo quisiera ya ser pensionado y olvidarse del trabajo de tantos años. Mi amigo me comenta que le comenta que no sabe lo que pide, porque hacer nada lo puede a uno llevar por donde nadie quisiera: la locura. El conocido de mi amigo le dice a mi amigo, luego de pensarlo, y como si ya hubiera pensado en ello antes, tienes razón, mejor seguir viviendo esto.

Acaso nadie quiere en realidad ser libre por lo mismo. No creo que la libertad lo lleve a uno a la locura, sino más bien a una lucidez que en el mundo loco en el que vivimos es considerada locura. Puede que sea lo mismo al revés y pienso en este momento en la película de matrix: quehacer revolucionario entre ruinas y aparentemente bien despierto o rutinario entre edificios virtuales bien dormido, e incluso dormido pero haciendo como que se está despierto, jugando siempre un rol pues.

La libertad es terrible porque uno no sabe a dónde va a ir a parar siguiendo tal o cual camino, o no siguiendo ninguno que creo yo que es lo mismo. Esta toma de decisión (la de seguir o no un camino) es una gran responsabilidad dado que la vida al parecer es única y uno nunca quiere desperdiciarla.

Cuando no se es libre se está sometido a un sistema (el que sea que fuere), y si las cosas no andan bien no habrá cargos de conciencia individual, la culpa será siempre del sistema. Ah, la queja sin mover un dedo o moviéndolo haciendo como que se hace algo sumamente importante, iluminado, diciendo verdad esencial, chaquetero beneficio de nosotros los sometidos.

Rumbo a mi trabajo. Le comento a mi amigo que así me parece, lo mejor es estar haciendo algo siempre. Equivoco la ruta, tomo por una calle que nos aleja del lugar del evento, mi amigo me dice que siempre ando bien distraído. Le comento que así me parece que soy.

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Camino entre días de dolor ajeno, pero mío.

Me duele verle el dolor al abuelo en el rostro, los doctores dicen que ya no se puede hacer nada por el tumor que ya le invadió gran parte de la espalda. Estoy seguro que me duele su dolor mucho más de lo que me dolería el descanso que luego será el mío y el de todos.

Por otra parte, tengo fé en que mi hermano y mi cuñada y mi sobrina estarán muy bien. Es una convicción.

A mi amigo de la infancia, espero que las sombras no le hagan olvidar que su descenso es una visita temporal


domingo, 4 de marzo de 2012

El noble de las letras o la fábula de la ficción basura

No recuerdo qué tendencia académica del siglo XIX criticaba las obras de autores sin siquiera haberlos leído. Tengo muy presente aquella clase, cuando estudiaba en la facultad de filosofía y letras teoría de la literatura, donde el maestro nos explicaba como era curiosa esa forma de proceder y por supuesto la necesidad de evitarla para ejercer siempre una crítica genuina y sin pretensiones.

Por un intrincado discurrir de argumentos, en debate abierto y frontal en el aula, dimos en comentar al autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Rauda fue su manifestación refleja de desprecio. Concordé, previas lecturas modernas y deslindantes de lo que es y no es literatura, con que la obra del mentado autor no podría ser considerada tal, y que además era posible que en cuanto a la forma padeciera de mucha retórica del convencimiento (¿pleonasmo?) y en cuanto al fondo del fácil juicio.

En los días de mis primeros acercamientos a la lectura fue “Volar sobre el pantano” la más atractiva invitación a continuar abriendo libros para pasar el tiempo. Se me recomendó como uno que no podría dejar de leer luego de comenzar con las primeras páginas, y así fue.

Luego, cuando llegué a la prepa, de los labios de la maestra de español atesté el primer comentario despectivo del autor: un pésimo escritor, una basura de contenidos.

Cuando entré a Letras pues ya iba preparado, mencionar que mis primeras lecturas fueron los tres mosqueteros, el cantar de Roldán, El Principito y algunas tragedias de las 19 de Eurípides me valdría más que mencionar siquiera a CCS.

Cuando en el aula, en clase de teoría de la literatura, pregunté al maestro si había leído algún libro del autor o por lo menos algunas páginas, dijo al cabo, con la manera afectada del noble de las letras: sería la peor pérdida de tiempo. Cuando le pregunté si comentarla con ese sentido crítico tan suyo (tan propio del noble de las letras) no era incurrir en la tendencia aquella del siglo XIX que él nos pedía evitar sonrió y con un gesto que denotaba “touché”, sólo atinó a decir: hay de casos a casos. Por supuesto, ni él mismo se convenció.

Decidí tomar su primer consejo y evitar a toda costa la pedantería.

El tipo de obras de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, por lo menos las que son hechas con la misma intención que “Volar sobre el pantano”, otros ejemplos El caballero de la armadura oxidada de Robert Fisher o Juan Salvador Gaviota de Richard Bach son ficciones del tipo que yo llamaría cómo aprender a jugar sobre el tablero o resolver cierto tipo de cuestiones. Pienso que por el contrario, el escritor de literatura procede más como el filósofo, que plantea cuestiones en vez de pretender resolverlas, ergo, cómo aprender a cuestionar las reglas del tablero y el tablero en sí (¿jugar fuera del tablero?), la existencia de la materia del mismo tablero y luego la existencia de ese posible existir, del conocimiento o de lo conocido y.. (¿cuál carajo es el símbolo de infinito en este teclado?) con cierta cadencia, verosimilitud (incluso en la obra más inverosímil) y sobre todo pasión de esteta.

En el primer caso, supongo, se pretende directa y conscientemente ayudar a poner en paz a una persona con el “mundo”, cueste la forma que cueste; en el segundo (y conste que considerándose sólo una de las tantas inasibles inefables cualidades de la literatura) ya sea directa, indirecta, inconsciente o conscientemente a cuestionar siquiera si existe esa paz, adjudicando a la forma siempre un valor esencial, creo.

Un “cierto” escritor por ahí lo expuso muy bien, algo así como no soy filósofo ni metafísico, lo que he hecho es explotar o explorar -es una palabra más noble-, las posibilidades literarias de la filosofía.