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domingo, 23 de septiembre de 2018

#2. Distrito 6


Escribo el contenido de esta entrada en el mes de Septiembre de 2018. Desde las entrañas de un edificio ubicado en un fraccionamiento al norte de la ciudad de Monterrey, en el estado de N.L. Frontera con el municipio de San Nicolás de los Garza, pegado a la franja norte del distrito 6 electoral local.

Mucho rollo, mucha especificación. Parecería un padecimiento natural nuestra manía o necesidad de asignar contrastes para poder reconocer, enfocar, clasificar, mesurar, comprender.

Yo por ejemplo tengo un nombre, pero eso no dice mucho acerca de mí. Para identificar la entidad que soy y diferenciarme de otros ciudadanos que andan con el mismo nombre rolando por el distrito 6 y el mundo tengo dos apellidos, un número CURP, un RFC. Tengo una cartilla militar, mis datos en el registro civil que avalan mi edad en el universo, entre otras cosas. Tengo en mi billetera una maravilla al respecto: mi credencial para votar, constituida con tinta UV, patrones debilitados, diseños guilloché, microtexto, elementos táctiles, fotografía fantasma con datos variables, etc.

Por supuesto no es más que una aproximación superficial; retomando las palabras de un buen amigo mío, más allá soy “un caso particular de lo posible”.

Baste esto para señalarnos la importancia de la especificación.

¿Pero qué es eso de distrito 6 a que hago referencia?
Para entendernos, y para empezar, aquí tendremos por distrito un sinónimo de DEMARCACIÓN GEOGRÁFICA.

A diferencia de una alcaldía, un distrito NO ESTÁ DIRIGIDO POR UN AYUNTAMIENTO, que es el aparato de administración de una demarcación encabezada por un alcalde y sus funcionarios. Cotidianamente se usa y podrán ustedes tomar alcaldía, ayuntamiento, municipio e incluso ciudad por el mismo concepto.

El distrito, para dejar de ser genérico, se acompaña siempre de uno o dos adjetivos: puede ser distrito federal, municipal, electoral local, electoral federal e incluso más abstracto como distrito amor, distrito ska, etc.

El distrito 6 al que hago referencia es el DISTRITO 6 ELECTORAL LOCAL, entendiendo por local ESTATAL, porque también hay distritos electorales federales circunscritos dentro de nuestro estado, dos para ser precisos, pero de ellos quizá este viaje nos haga ocuparnos después.

A nivel estatal, y para objeto de llevar a “buena práctica” eso de que conformamos una unidad democrática y REPRESENTATIVA, Nuevo León está conformado por 26 distritos electorales, cada uno representado por un diputado ante el H. Congreso del Estado.

Y aquí vale la pena un paréntesis para destacar que no es lo mismo el H. Congreso que el H. Congreso de la Unión. Para un entendido esto puede ser obvio, para mí no lo fue hasta que comencé a hurgar en todo este micro universo. Luego, el primero es el congreso del estado, en nuestro caso de Nuevo León, conformado únicamente por los 26 diputados electos en urnas y 16 por el principio de representación proporcional; y el segundo es el congreso a nivel federal, conformado por la cámara baja (o de diputados federales) compuesta de 500 legisladores y la cámara alta (o de senadores) conformada por 128 integrantes.

En resumen, el distrito 6 al que hago referencia es uno de los 26 que conforman el estado de Nuevo León, representado ante el H. Congreso por la diputada panista Claudia Caballero.

Pero ¿A quiénes representa la diputada?

Al parecer, y según indicó el INE en su momento (2016 que fue la última reacomodación distrital local luego de 20 años de permanencia) cada distrito del estado debe “ser integrado con no menos de 152 mil 132 ciudadanos y no más de 205 mil 826, en base al número de habitantes del estado, que corresponde a 4 millones 653 mil 458”.  

En promedio, cada diputado debería estar representando a 178 mil ciudadanos por distrito, considerando la información del vocal del INE.

En el caso del distrito 6 se trataría de los aproximadamente 178 mil ciudadanos que habitan las colonias o fraccionamientos que se ubican en parte del centro de Monterrey y sus alrededores. A continuación, la lista completa:

Centro de Monterrey
Bella vista
Del Prado
Asarco
Victoria
Industrial
Larralde
15 de mayo
Obrerista
Treviño
Sarabia
Terminal

Independencia
América
Tanques de Guadalupe

Cantú
Primero de Mayo
Terminal
Martínez
Pablo A. de la garza
Obrera
Condominios Constitución
Nuevo Repueblo
Caracol
Buenos Aires
Jardín Español
Valle de Chapultepec
Ancón del Huajuco
Residencial la española
Ladrillera
Florida
Roma
Cerro de la silla
LTH
Primavera

Altavista
Narvarte
Ancira
Balcones de Altavista
Tecnológico
Arroyo Seco
Altavista Sur

Jardines de Roma
Fraccionamiento Centro
Alfonso Reyes
Arturo B de la Garza
Altamira

Vidriera
Mariano Escobedo
Juana de Arco
Coyoacán
Industrias del Vidrio
Las Flores
Moderna
Cementos
Reforma
Jardines de la Moderna
Argentina
Nueva Madero
Venustiano Carranza
Carranza
Santa Fé
Churubusco
Francisco I Madero
Fabriles
Nueva Madero
Fierro
Acero

El INE tiene su cartografía muy bien elaborada; sin embargo, yo no encontré algo suficientemente ilustrativo (quizá no hurgué bien) y me di a la tarea de trazar un mapa en Google, por supuesto basado en la información que la página del instituto proporciona. Comparto el link al mapa y una imagen para el que quiera echar una vista aérea:



Platicando entre personas que anduvieron rolando la ciudad por allá de los cincuenta, doy con el hecho de que el distrito 6 era entonces el cuadro entero de la ciudad de Monterrey, con la colonia Roma al sur y la Moderna al norte. Supongo que no existía aun lo que hoy se conoce como zona conurbada. Pero esto es una estimación solamente.

De modo que volviendo a lo de la unidad y multiplicidad, en términos electorales, la diputada vendría a ser la unidad conformada por los ciudadanos que a su vez conforman el distrito 6 electoral. Teóricamente, somos como células conscientes que decidimos quién nos representará en el congreso a través de las urnas.  

Quizá esta parte del viaje fue tediosa, pero necesaria si es que queremos tomar conciencia del lugar del universo en que nos encontramos y nos desenvolvemos, por lo menos en un mínimo aspecto. Como ya señalé, más a profundidad las posibilidades son casi infinitas, sírvanos esta dimensión para dar los primeros pasos, acaso nuestra travesía nos pueda sumergir de a ratos en aguas más profundas o le sirva a algún@ lector@, quizá a ti, como trampolín para comenzar un viaje en un plano paralelo al nuestro y pueda enriquecer esta nutrida base de datos que conforma a la web; maravilla de maravillas.

Los dejo con unas postales del Distrito 







domingo, 12 de agosto de 2018

De las mecedoras en la acera a la sala de tv y el internet


En el pasado las cosas eran mejores. Es como un lugar común, parece algo que se dice como se dice buen día, cómo está usted; o, ta buena la calor, no?

Aún y con eso no deja de tener su sentido trascendente la frase.

Yo por ejemplo recuerdo como algo lejanísimo y perdido aquellas caminatas trasnochadas que me aventaba por todo el primer cuadro de la ciudad. Cuando no había el referente de miles de muertos y desaparecidos y un policía no representaba más que otro elemento en ese mural festivo y pululante de vida nocturna que era la ciudad de Monterrey.

El día, o más bien la madrugada en que supe que la ciudad había perdido la inocencia fue cuando me topé un convoy de militares entre las calles de 15 de mayo y Mariano Escobedo. Me pareció una escena montada. Luego vinieron las balaceras, los muertos y el paulatino abandono del primer cuadro, el tácito toque de queda.

Claro, quien no haya vivido los días de pre guerra del narco no sabrá de lo que hablo. Y sin ese punto de referencia ¿cómo iba a saber que hubo “mejores tiempos” que los de ahora? Este hecho, para mi caso, tiene una traducción profunda, exacta, sin pérdida semántica: me estoy haciendo viejo.

Colectiva y metafóricamente se puede hablar también de una niñez, juventud, adolescencia y otras fases de la humanidad, o de un país, o una ciudad.

Podríamos definir la prehistoria como la infancia de la humanidad, por ejemplo. La edad clásica como la niñez de la cultura occidental, la edad media como su adolescencia, y tal vez en el siglo XX podríamos decir que da los pasos de la juventud a la adultez.

Es un decir libre y despreocupado, nada científico; entiendo que una parte de la banda clásica ya percibía al mundo viejo y en decadencia desde la época de la cultura helénica, varios siglos antes de cristo.

Pero bueno. En lo que respecta a la ciudad de Monterrey para mí hay un hito relevante que divide una fase de otra que dudo vuelva a ser algún día. Un suceso que se da a finales de los años cincuenta, si hemos de dar crédito a Andrés Montemayor; me refiero a la desconexión del regiomontano a su entorno.

Para ilustrar esto, déseme chance de aludir a una antigua costumbre local: sacar los vecinos sus mecedoras del pórtico a la banqueta durante la noche para tomar el fresco. Se oye jalado, pero insignes historiadores locales han consignado el hecho.

Según el Mtro. Israel Cavazos* esta costumbre se remonta hasta la época colonial, destacando en el siglo XVII para comenzar a decaer, según Andrés Montemayor, a finales de los cincuenta, “a medida que el regiomontano compraba su televisión y surgían los primeros apartamentos”*.

La gente se metió a sus casas, abandonó las calles. “Ahora se discutía cuál de los canales de televisión deseaba ver y entre los comerciales se comentaban algunos temas familiares o el último chisme de los vecinos… Se perdía la comunicación interna y se recibía, en forma pasiva, nuevas modalidades de vida a través de este aparato”.

El empujón nos lo dio, hablando como sociedad, la televisión. 

Dicho sea de paso. A mí me tocó vivir aún la costumbre del chisme al aire libre y las mecedoras, en mi barrio de sanico, en la mera unidad laboral, allá a finales de los ochenta y comienzos de los noventa (Describir la fiesta diaria que era mi calle aquellas noches da para un libro entero). Creo que mis papás aun “conservan” las mecedoras, arrumbadas en el techo de mi otro barrio, más tardío, donde ni siquiera llegó a existir esta tradición.

Que las cosas fueran mejores antes que ahora que lo discutan los expertos. Yo consignaré algo que me parece, especulo, intuyo es de mucha importancia.

En una de sus columnas para el diario Reforma (no recuerdo cuál) Sergio Sarmiento escribió acerca de un fenómeno muy interesante con respecto al solsticio de invierno (cuando no escribe de política me interesa lo que escribe este compa), mencionó la importancia que tiene para toda cultura el inicio y el fin de los ciclos. Describió, si mal no recuerdo, cómo es que antes que la humanidad domesticara la luz eléctrica los eventos astronómicos eran relevantes debido a que por las noches, en la profunda oscuridad, la humanidad no tenía otra alternativa más interesante que mirar hacia el cielo para recrearse. Por eso eran buenos lectores de los hechos celestes.

Hoy en día, en la ciudades, hemos perdido las referencias de inicio y final de los ciclos planetarios, el solsticio de invierno y de verano, el año nuevo, la navidad e incluso el hallowen (que también tiene sus raíces en los astros) no son mas que un rastro de la tradición que ha quedado instituido por la costumbre, nos importan como días festivos, de descanso y en el mejor de los casos como excusa para interactuar con los que queremos, pero se ha perdido su significado planetario.

Lo que antes era noche oscura ya no lo es más en las ciudades, la luz está al alcance de un interruptor y la tv + el internet nos ofrecen alternativas de recreo ilimitadas, ya no hay atractivo en mirar el cielo e incluso el día y la noche están perdiendo el matiz, por no hablar del aire acondicionado o ya de perdis los abanicos para recrear el frescor nocturno.

Las consecuencias de este hecho, que seguro habralas unas más graves que otras y unas mejores que otras, yo creo que abarcan más de lo que uno imagina o ve a simple vista, más de lo que uno quisiera suponer tal vez (luego por ahí leí también a algún columnista que vinculaba el fenómeno de la violencia del narco con el de estar todos metidos en nuestras casas, distraídos en la vastedad de las redes y las nuevas alternativas de recreo virtual mientras las calles eran tomadas por el crimen organizado).

¿En el pasado las cosas eran mejores? 

Por lo menos diferentes. El hecho es que, para el caso de mi ciudad, esta frase tiene una traducción profunda, exacta, sin pérdida semántica: es una ciudad que se vuelve vieja.



*Historia de Monterrey. Andrés Montemayor. 1971. P. 407


miércoles, 1 de junio de 2011

Eviscerando la Ciudad Ideal de Jesús Llanes

Por Luis Sánchez



“La teoría de la proporción siempre ha estado vinculada a una filosofía de sello platónico, para la que el modelo de la realidad son las ideas, y las cosas reales son sólo pálidas e imperfectas imitaciones de esas ideas”

(Humberto Eco. Historia de la belleza)

¿A quién se le pudo ocurrir una ciudad como Monterrey? ¿Quién habrá sido el arquitecto de este monumento de extremos: de clima, de economía, de cultura, de idearios? ¿A quién echar la culpa de esta ciudad multiojete? ¿A quién aplaudir sus encantos?

Adjudiquemos, a falta de datos contundentes, la bella y proporcionadamente horrenda sultana del norte a la Historia fatal y veleidosa, de la sensatez y natural evolución, cuyo engranaje, para decirlo con una frase recurrente en los textos de Jesús Llanes, “sabrá el diablo” que fuerza motora activó y tiene vigencia de universo en expansión en medio de hoyos negros.

Describir sus facetas más viscerales es tarea ardua, y como muchos han coincidido creo que el mejor pincel para dibujar la idea primera y germen de realidad es el de la pluma “mentirosa” de la ficción literaria.

Por supuesto hablamos de mostrar el corazón de la ciudad, sus intestinos, sus pulmones carbonizados, su cerebro para adivinarle el alma; no hace falta ser sutiles al hacer los cortes en esta autopsia en vida. Jesús Llanes es el eviscerador que nos muestra en Ciudad Ideal parte de este Monterrey monstruoso. Y aunque llevados de una prosa contundente y a ratos hasta deliciosa, es necesario reiterar que Jesús sacrifica la forma en pro del fondo, como lo amerita la empresa.

I. La ciudad (o realidad)

Monterrey es una ciudad extremosa. Desde el clima: el calor puede sobrepasar los 40 grados centígrados en verano y bajar a menos cero en invierno; hasta el aspecto económico: en monterrey no hay matices económicos, uno puede atestar una colonia de casas suntuosas en un lado de la acera y enfrente un amontonamiento de viviendas levantadas al puro estilo accidentado del comúnmente denominado “paracaidismo”[1]. Por no hablar del crisol de ideas que constantemente tiene a los suyos en pugnas aparentemente inofensivas (léase ciudad del conocimiento).

Llanes hace gala de su capacidad poética para recrear en el lector las sensaciones polares que Monterrey les impone a sus ciudadanos diariamente. Y al hablar de su capacidad poética me refiero a la facilidad con la que maneja todo tipo de recursos: fonéticos, conceptuales, formales, tonales y hasta de yuxtaposición de los cuentos para de manera directa o indirecta llevar al lector a caminar a la sombra del cerro de la silla de la manera más auténtica.

Un ejemplo tonal: Los escenarios y situaciones en donde los actores de la antología Ciudad Ideal se desenvuelven como si fueran una extensión de la fauna y flora regiomontana, son en una parte un calco exacto de la realidad; en otra, una imagen intencionalmente exaltada por la imaginación del autor. Podemos tomar la descripción de El derramadero como ejemplo de lo primero y la del ambiente en donde Tofik Matus pasea a su “muñeca ensimismada” de lo segundo. O la casa de Marta, del cuento Ciudad Ideal y el apocalíptico partido de final del balompié, Monterrey Tigres respectivamente.

Un ejemplo de yuxtaposición: Jesús también explora la fantasía, así en medio de un grupo de relatos en donde predomina la crudeza de lo real inserta un cuento de hechizos y maldiciones, Semana Santa. O entre dos cuentos en donde el proletariado se ve oprimido por las circunstancias opresoras del bolsillo vacío y la tiranía insensible empresarial el relato de una pareja ya entrada en edad, cuya tragedia consiste en ver partir a sus hijas a Europa o estados unidos y ser sentenciados a su soledad en una casa ubicada en un barrio de lujo, a beber buen vino y bailar como un par de locos mientras la muerte les llega.

Ejemplos conceptuales: en este plano Jesús Llanes se regodea en la adjudicación de nombres alusivos a sus personajes: Lino Contreras, Gastón Rey, Sócimo Rivera, Adelina Rocafuerte, Pura Plata, Eva Garza, Procopio. Evidentemente si Adelina Rocafuerte es porque el derramadero es un infierno; Si Gastón Rey porque es jefe y dueño de un hotel en picada; si Eva Garza por su belleza y sus glúteos “pellizcables” a cambio de propinas acomodadas en los senos. ¿Si Pura Plata por tener entre sus manos tanto dinero que no es suyo?

Ejemplos fonéticos: en éste plano, nombres que nos hablan de un linaje fundido en el crisol de razas regiomontanas como: Humberto Montfort, Sóstenes Lombardi, Fredy Cocom, Tofic Matus. Acaso ejemplos frívolos, pero: derramadero, barriada, arroyuelo, ratas y perros en un mismo párrafo para describir el lugar al que Sócimo se aferra inútil e ingenuamente, me suena a una suavidad de nombre en un arroyo tempestuoso de “erres”.

Con este juego de polos opuestos Jesús recrea la cualidad extrema de la ciudad regiomontana indirectamente, reforzando descripciones evidentes como:

El derramadero es una barriada construida por azacanes en el desierto, al poniente de la ciudad de Monterrey, la componen unas 30 casas de madera; la tierra es dura, plagada de grietas y chaparrales.. Al barrio lo atraviesa un arroyuelo de aguas negras cuya podredumbre emboca en el río azul. Antes de llegar al río.. los hombres construyeron como al descuido un muladar, deleite de ratas y perros.

(Apaga la veladora)


..los niños que impacientes esperaron el arribo del domingo retozaban los jardines de las plazas. Otros eran felices asociando figuras con las nubes que se desgarraban por complacerlos.. Y eran los jóvenes, empujados por la idea de acudir al cinematógrafo o a la plaza central quienes engomaban y revolvían sus melenas hasta coronar sus frentes con una serie de picos semejantes a las crestas del cerro de la silla.. La comunidad adulta llenaba las iglesias.. las jacarandas arrojaban su confeti violeta, y los colores de las buganvilias de tan vivos ardían casi.. Autos, bicicletas, autobuses y hasta las excavadoras que devoraban tierra en ese día de reposo parecían también espirituales.

(Mirtala Mía)


En la techumbre de lámina constelada de agujeros, las paredes de madera, el piso de tierra, el tálamo desplumado y el pequeño televisor con pantalla a blanco y negro, vio el desolador presente de aquel viejo amor.. Por la noche la luna era su bombilla (de luz). De un camión pipa que rugía cada tercer día cerro abajo, surtía de agua sus dos únicos cántaros. Cocinaba, si había algo que, con leña y a la intemperie.

(Ciudad Ideal)


De suerte que Cocom era dueño de un BMW.. Después de consumir su adolescencia en prestigiosos colegios locales y extranjeros, logró instalarse al frente de la dirección de una secretaría gubernamental.. .. También poseía un bosquecillo junto a la presa de la boca. Una vez al año vacacionaba junto a su familia en algún país de Europa u Oriente.

(Fredy Rosas)


-En esta hoja vienen los nombres de tres empleados a los que sin consideración debe atornillar hasta que truenen.. ..son unos animales ¡Mírelos! Les cancelaremos los bonos mensuales, la prima dominical; haremos nuevos horarios; las jornadas serán de doce horas..; no dirán nada; ¿Qué pueden decir esas bestias?..

El triste capitán, aún reconociendo que esas medidas, incluyendo las de hostigar a Pura, Eva y Laura.. ..estaban dentro del orden social de Monterrey, se sintió abatido

(Mujeres de Monterrey)


Aprendieron los tres a moverse sin importunarse dentro de la casa levantada con las propias manos del señor Monfort en Residencial contry, un precioso barrio ubicado en las faldas del cerro de la silla.. ..Una noche de otoño el ingeniero arrojó el periódico a la chimenea y encendió una fogata; en seguida sirvió una charola con carnes frías y quesos finos.. Por último descorchó un Brut Premier y sirvió dos copas..

(No estamos solos)




II. La idea

“Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.”

(Jorge Luis Borges, La biblioteca de babel)




En la portada del libro está inscrita la frase que bien sintetiza al universo de relatos:

La noche del 24 de diciembre de un año no peor para ella que los últimos diez,

Marta se sentó en una roca que el misterio puso fuera de su hogar. Imaginó que la ciudad era un pastel del cuál no alcanzó una sola rebanada.

Como para Marta, para la mayoría de los personajes actores en estos relatos, hay algo que no está bien: la desgracia los persigue, los jinetea, les pone trampas hasta que por fin cierne sus fauces sobre ellos y los devora. Sin embargo, este acaecer fatídico no es algo que ataña a Monterrey en sí: la ciudad permanece hermosa, deslumbrante entre las montañas, llena de promesas y sueños.

Un pastel que por un mal sino a ellos no les tocó disfrutar.

La cuerda guía que une a Ciudad Ideal es un peregrinaje de almas sufridas hacia ese pastel con el cual sueñan deleitar un paladar espiritual aunque más no sea con una pizca. El sabor lo adivinan de varios ingredientes clave: amor, familia, heroísmo, honor, integridad moral, estabilidad económica, paz.

Ciudad Ideal (relato)

Parafrasearé a Platón para tratar de describir el germen de la andanza, que comienza justamente en el cuento que lleva el nombre del libro. Este germen surge en un “paraíso remoto”; Marta, la primera peregrina, tiene aún plena consciencia de ese lugar ideal del que vino:

“Recordó las onduladas veredas, los rumorosos riachuelos y la paz de su pueblo en Oaxaca, donde sus amigas, día a día le contaban que rumbo al norte resplandecía la ciudad de las maravillosas montañas. Hoy la punta de una le punzaba el trasero.”

Cabe decir que a la sazón Marta lleva soportando 10 años de miseria en Monterrey, también que justo en ese momento sostiene en la mano una carta en donde un “corazón, atormentado con una flecha” encerraba su nombre sumado al de su marido: “Loreto y Marta”.

También conviene decir que tuvo dos hijos: “uno murió de hambre, otro de frío”. Y que los maltratos de Loreto le causaron el aborto de una niña.

Por último, que está resuelta a matar a su marido y que el proyecto le llena el corazón de paz, la reflexión es de inspiración sanchesca:

“Imaginó que la ciudad era un pastel del cuál no alcanzó una sola rebanada”.

Marta asesina a su esposo porque el ideal no se puede sacrificar:

“No está arrepentida, publicaron los diarios al día siguiente.. ..Mientras en la libertad de su celda leía dentro de un corazón atormentado con una flecha dibujado al pie de una carta amorosa: Loreto y Marta..”

El amor no puede ser mancillado con la realidad miserable que le había tocado vivir, alguien más debería haber tenido acceso a él, alguien más que acaso entonces estuviese involucrado directamente con el resplandor de la ciudad.

Como en una carrera de relevos, Marta pasa el ideal de amor, del que ella sólo tuvo una efímera visión vía una pasión que retrató en una carta, a los personajes de Apaga la veladora, Mujeres de Monterrey y Ciudad del conocimiento. En estos se logra, efectivamente, la consumación del amor en una familia, aunque no la tranquilidad económica ni la paz.

Apaga la veladora

En “apaga la veladora” Adelina Rocafuerte es una viuda que se ve en la necesidad de enterrar a su hijo Sócimo, el que por otra parte ama la vida a pesar de la miseria en donde la perdió, tanto que a pesar de ser ya un fantasma se resiste a partir:

Después de todo había otras cosas en qué pensar, una era recordar a Sofía, quien, calentada por su zalamería prometió no dejar dudas acerca de su pasión por él.

Sócimo no se da cuenta de que está muerto, y mientras el resto de la historia discurre en un ambiente de extremado hastío: por el calor, el domingo de resaca alcohólica en el mediodía, los llantos de la mujer que se queda sola, la pestilencia del río que cruza al poblado, etc. Éste, Sócimo, transmite al lector un sosiego estoico, un panorama de esperanza, o al menos una vitalidad que subyuga toda gana de entregarse al panorama desolador de El Derramadero:

A Sócimo quien haya muerto no le importaba.. por lo demás faltaba poco para encontrarse con su novia.. Sócimo fue al encuentro de su madre, la abrazó y dijo: no exageres, ni que yo fuera el muerto, además al morir papá tú dijiste: el muerto al pozo y el vivo al gozo.

Y para rematar, esgrime la idea con la que pretende abrirse paso de la realidad a la trascendencia, cortar su rebanada de pastel:

Escucha madre, tengo novia; ya soy un hombre. De hoy en adelante no irás a la ciudad a lavar ajeno, seré yo quien salga a trabajar, lo prometo.

Pero Sócimo está muerto a pesar de todo.

Mujeres de Monterrey

En este relato, la mujer, portadora de la luz guía que alumbra el camino hacia el ideal, se sigue viendo ultrajada y con la necesidad de seguir cargando el peso de sus hombres para mantener a la familia. Quienes, si no las maltratan física y moralmente como Loreto a Marta, prefieren cerrar sus ojos ante la terrible realidad que los doblega:

Tres mesas a la izquierda vio a Eva Garza dejarse pellizcar los glúteos por un cliente.. permitía que lo hicieran los clientes distinguidos.. a cambio de una propina deslizada siempre entre los senos.. A Eva, la esperaba un marido holgazán ávido de cerveza y con la costumbre de consolarse de sus desgracias forjando utopías; además de un par de adolescentes insaciables sin escuela ni oficio.

El hombre de bien de la familia emergente es representado en este caso por la figura de Sóstenes Lombardi, el capitán del restauran de un hotel que tiene sus peores días de crisis.

A Lombardi se le pide que presione a tres empleadas para que pidan su renuncia y no tengan derecho a su liquidación, lo que crea el conflicto, debido a que Sóstenes Lombardi es un hombre justo, de integridad para con sus subalternos y con su propia familia:

Un poco más allá.. Pura Plata hacía de las suyas: el uniforme que la distinguía de los empleados corrientes no era obstáculo para que sustrajera algunas monedas de la venta. Sóstenes encubría dichos hurtos a cambio de no verla suplicando a Gastón un préstamo que, sabido era de todos, sería negado.

Al final el capitán prefiere lavarse las manos con la renuncia, no sacrificará su integridad moral, obligando a su mujer a tomar cartas en el asunto:

Sóstenes, aterrado aún por el mundo de afuera, buscó protección acorrucándose junto a María. María, con la certeza de que una vez más su marido había perdido el empleo se levantó.. Nada le impidió abordar un camión rumbo a la exclusiva colonia del Valle, donde no habría de faltarle una mano piadosa que le pagaría treinta pesos diarios por lavar y planchar ropa

Ciudad del conocimiento

Ciudad del conocimiento es la odisea de un regiomontanto al que una circunstancia muy particular de las ciudades impide volver a casa. Y aunque el Ulises de Llanes no tiene necesidad de cera en la orejas para desoír a las sirenas pécoras de los congales de monterrey, le faltó una soga que lo amarrase a un mástil de voluntad ante la pasión que despierta el futbol.

-¿Con qué?... Vamos al estadio ¿o te pegan? No había necesidad de que pusieran a su familia y a sus rayados en la balanza. Su sentido de pertenencia estaba bien definido.

Hasta aquí la andanza por el ideal da un giro: ya en el corazón de la ciudad, el peregrino puede llegar a perder el rumbo, el amor se desvirtúa; la familia no es más que una carga, otro trabajo que hay qué soportar; el honor y la integridad moral son un mito con cimientos de lodo. Nace entonces del imaginario la necesidad de un nuevo rumbo, en este caso heroico, ideal del que el hombre participa como hincha en la justa del futbol.

Semana Santa, Mirtala Mía, Procopio y Fredy Rosas

Es así como una vez más el extremo se asoma entre las líneas de la obra, el fanatismo abstrae a los personajes de los ideales primeros, los quiebra hasta cierto punto y les crea la necesidad de reinventarse, y mientras unos optan por el camino de la total desmoralización:

La familia yacía esparcida sobre las piedras.. Frente a mí tenía a una de las niñas, muerta también.. La comadre Cuquis comenzó todo; fue hacia la camioneta y comenzó a desvalijarla.. ¡Ándele, compadre! No hay carros; no sea tarugo, me dijo. Yo me encaminé hacia el cadáver del señor y lo despojé de cinco mil dólares. Le quité también el reloj, la esclava y un par de anillos; joyas que me arrebató Melquíades.

(Semana Santa)

Él la jaló con violencia. Una vez sometida la arrastró hasta la alcoba donde sin piedad la desnudó.. El joven se deshizo de sus jeans y la penetró con insania:

-¿Te gusta?, ¡Dime que te gusta! –ladró Tofic.

Después de un rato de jaleo la volteó y hundió su pene en la boca.

-¡Chupa, chupa! –bufaba Tofic.

..después de experimentar un popurrí de ricos estremecimientos sujetó el ombligo de Mirtala, luego lo destapó como si se tratara de una corcholata.. el cuerpo de la muñeca.. se desinfló

(Mirtala mía)

Otros optan por el dogmatismo religioso-intelectual:

Por lo pronto invitará a la sanación al primer hombre que encuentre en el camino, le hablará de las búsquedas defectuosas, del camino verdadero; desmitificará lo que los líderes religiosos no se atreven por temor a la bancarrota; le dirá: no hay atajo que conduzca al paraíso; tú eres el paraíso. No existe oración que lleve al sendero luminoso. Sólo yo poseo la verdad absoluta.

(Procopio)

Unos más, abrumados por supersticiones, se sumergen en la angustia hasta alcanzar patologías mentales psicosomáticas:

Pero apenas pisó la calle, se metió en un remolino de temores abstractos. Cayó en una espiral de terror; sudó frío, se le aceleró otra vez el ritmo cardíaco y se le entumeció el brazo izquierdo. ¿Y si muero hoy? Se dijo.. Siguió andando sin dejar de renegar y pensar en episodios fúnebres. Hecha una bruja llegó a un discreto local.. Renato: magia negra

(la cosa buena)

Algunos otros les da por jugar un juego de ideas, meter el polvo bajo la alfombra para mantener reluciente una superficie:

Dejó en la cochera su BMW. Dinora demoraría una hora en llegar. Al entrar a su casa arrojó por ahí el maletín, el saco, la corbata; bajó la cremallera del pantalón, se sacó el pene, tomó el teléfono y como es costumbre desde su primera juventud, marcó un número telefónico desconocido:

-..¿Cómo te llamas?

-Anita. ¿Quién habla?

-..Soy Damián Rosas, Dmián Rosas, Anita. Tengo un pene grande…

..En esto entró (Dinora), junto con Cassandra y Owen..

-¿Cómo estás, amor?

-Tuve mucho trabajo. Me duele la cabeza.

Los labios de los niños buscaron las mejillas de su padre. El recuerdo de Anita revoloteó en la mente de Fredy del mismo modo que lo haría un murciélago sorprendido por el sol.

(Fredy Rosas)

El ideal de opulencia

Son varios los caminos por donde el peregrino se llega a hacer de una estabilidad económica, corona de un montón de batallas libradas a capa y espada. Al señor Monfort, por ejemplo, le ha costado la pérdida de sus hijas al final de sus días, cuando acaso había encontrado por fin el tiempo para disfrutarlas:

Humberto Monfort era un viejo lobo: pensionado, después de transitar por el campo de la ingeniería durante cuarenta años; cuatro décadas de subir y bajar de helicópteros, de tripular barcos, de taladrar el mar desde las plataformas petroleras del golfo, de lidiar con huracanes, de vencer soledades..

..lastimados por el estruendo de las naves que se llevaron a sus hijas, los oídos de Longina desoían la música. Derrotado, el señor Montfort untó el rostro al de su esposa.

-Estamos solos, musitó.

(No estamos solos)

Ricarda descuidó el lado humano que le cuesta luego la estabilidad mental:

Hoy, a los cuarenta y uno.. sus propiedades, joyas, ahorros, no eran suficiente para comprar un minuto de sosiego. Resentida con su suerte había encontrado falsa cura en el trabajo.

(La cosa buena)

El pastel

La distancia siempre ha conferido a los objetos o conceptos una mística que los vuelve atractivos; acaso tenga que ver con la añoranza de los sentimientos prístinos, la capacidad de asombro o conmoción que se pierde conforme la vida, en la cercanía inmediata, se torna una experiencia cotidiana, una rutina.

Creo que los ideales comparten este principio: El ideal será ideal hasta que la realidad profane sus dominios. Se podrá argumentar que mancillado de tal guisa, un ideal no es un ideal auténtico. Sea, mientras la razón se afina, mitos o no, los motivos se reinventan para rehidratar el ánimo, a punta de vacío lo exige la existencia.

Es esta la mecánica a la que Jesús Llanes somete a sus personajes:

monterrey el lugar común donde morir y renacer, donde levantar el sueño y derrumbarlo; Monterrey de esplendor a pesar de la miseria, la soledad, el abuso, la inmundicia, la perversión, la sangre y el miedo en cada esquina; Monterrey idealizada, un castillo de betún de rebanadas infinitas.



[1] Posesionarios ilegales de terrenos.

jueves, 15 de abril de 2010

Por Perogrullo que algo es algo

Miles de ángulos hay para ver un Asunto. Dependiendo de aquellos éste puede tomar diversos carices, por Perogrullo que es cierto.

En el Asunto de la inseguridad que aqueja a nuestro México, creo que desde donde estoy apenas y alcanzo a ver un par de pares de caras de las muchas que se le podrían ver.

¿Habrá alguien capaz de ver el espectro Inseguridad íntegro? Sólo me viene a la cabeza Dios (sí, con mayúsculas)

Por Perogrullo que a este Asunto no fueron pocas manos las que dieron forma, y vaya a saber si el aleteo de una mariposa en el extremo opuesto del mundo haya contribuido, en cuyo caso no bastaría la autoridad de Perogrullo para dar crédito.

A pesar de la magnitud del Asunto, pues, desde donde me encuentro no somos pocos los que podemos ver que hay un par de factores contribuyentes al erario de la inseguridad que, eliminándolos o al menos reduciéndolos, podrían ayudar a erradicar o al menos controlar el problema.

Me refiero: al pésimo sistema educativo mexicano; al pésimo sistema de salud mexicano; a la pésima administración de la riqueza mexicana.

Perogrullo diría aquí: cada uno de estos rubros se subdividen a su vez en otro universo de factores. Sea, ¿cuáles serán sus raíces y nutrientes? Vayan los politólogos, los videntes, historiadores o el caos a saber.

Por lo pronto, creo que el Tecnológico de Monterrey ha hecho un documento de propuestas, exigencias y ofrecimientos bastante interesante, del cual destaco el punto que me parece más loable:

“11. Ofrecemos Tanto el capital humano como la capacidad instalada del Tecnológico de Monterrey, de la universidad Tec Milenio y de la Universidad Virtual para apoyar, mediante distintas modalidades educativas y de capacitación, la urgente profesionalización de nuestras fuerzas armadas y las corporaciones policiacas, así como para brindar opciones educativas a las familias de soldados y policías que les permitan proveer condiciones de vida digna y oportunidades de desarrollo para sus hijos.”

Si esto pudiese llevarse a la praxis, se dignificaría enormemente el trabajo policiaco y militar, tanto por la preparación correspondiente a los elementos, como por la educación a la que podrían acceder los familiares de los mismos: considérese que el Tec no es cualquier institución educativa.

No podemos decir que esto erradicaría el problema, pero por nimio que parezca un grano de arena es un grano de arena.

Esperemos que esto no se quede en documentos, una mera inspiración estéril.

Pongo la liga al documento de pronunciación del Tec, por si les interesa darle una hojeada..

http://viewer.zmags.com/publication/ad77e8f9#/ad77e8f9/1