domingo, 18 de marzo de 2012

Nosotros los sometidos o la libertad de la razón

“Whatever love you can get and give, whatever happiness you can filch or provide, every temporary measure of grace, whatever works.”

Woody Allen, Whatever works

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“Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va ligero de equipaje sobre un cascarón de nuez mi corazón de viaje..”

Joaquín Sabina, peces de ciudad

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“Ese viaje a hacia la nada, que consiste en la certeza de encontrar en tu mirada la belleza”

Luis Eduardo Aute, la belleza

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Rumbo a mi trabajo. Platico con un amigo acerca de las jubilaciones y el tiempo libre. Mi amigo es una persona mayor, pero con el vigor de la juventud aún. Me comenta que un conocido suyo quisiera ya ser pensionado y olvidarse del trabajo de tantos años. Mi amigo me comenta que le comenta que no sabe lo que pide, porque hacer nada lo puede a uno llevar por donde nadie quisiera: la locura. El conocido de mi amigo le dice a mi amigo, luego de pensarlo, y como si ya hubiera pensado en ello antes, tienes razón, mejor seguir viviendo esto.

Acaso nadie quiere en realidad ser libre por lo mismo. No creo que la libertad lo lleve a uno a la locura, sino más bien a una lucidez que en el mundo loco en el que vivimos es considerada locura. Puede que sea lo mismo al revés y pienso en este momento en la película de matrix: quehacer revolucionario entre ruinas y aparentemente bien despierto o rutinario entre edificios virtuales bien dormido, e incluso dormido pero haciendo como que se está despierto, jugando siempre un rol pues.

La libertad es terrible porque uno no sabe a dónde va a ir a parar siguiendo tal o cual camino, o no siguiendo ninguno que creo yo que es lo mismo. Esta toma de decisión (la de seguir o no un camino) es una gran responsabilidad dado que la vida al parecer es única y uno nunca quiere desperdiciarla.

Cuando no se es libre se está sometido a un sistema (el que sea que fuere), y si las cosas no andan bien no habrá cargos de conciencia individual, la culpa será siempre del sistema. Ah, la queja sin mover un dedo o moviéndolo haciendo como que se hace algo sumamente importante, iluminado, diciendo verdad esencial, chaquetero beneficio de nosotros los sometidos.

Rumbo a mi trabajo. Le comento a mi amigo que así me parece, lo mejor es estar haciendo algo siempre. Equivoco la ruta, tomo por una calle que nos aleja del lugar del evento, mi amigo me dice que siempre ando bien distraído. Le comento que así me parece que soy.

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Camino entre días de dolor ajeno, pero mío.

Me duele verle el dolor al abuelo en el rostro, los doctores dicen que ya no se puede hacer nada por el tumor que ya le invadió gran parte de la espalda. Estoy seguro que me duele su dolor mucho más de lo que me dolería el descanso que luego será el mío y el de todos.

Por otra parte, tengo fé en que mi hermano y mi cuñada y mi sobrina estarán muy bien. Es una convicción.

A mi amigo de la infancia, espero que las sombras no le hagan olvidar que su descenso es una visita temporal


domingo, 4 de marzo de 2012

El noble de las letras o la fábula de la ficción basura

No recuerdo qué tendencia académica del siglo XIX criticaba las obras de autores sin siquiera haberlos leído. Tengo muy presente aquella clase, cuando estudiaba en la facultad de filosofía y letras teoría de la literatura, donde el maestro nos explicaba como era curiosa esa forma de proceder y por supuesto la necesidad de evitarla para ejercer siempre una crítica genuina y sin pretensiones.

Por un intrincado discurrir de argumentos, en debate abierto y frontal en el aula, dimos en comentar al autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Rauda fue su manifestación refleja de desprecio. Concordé, previas lecturas modernas y deslindantes de lo que es y no es literatura, con que la obra del mentado autor no podría ser considerada tal, y que además era posible que en cuanto a la forma padeciera de mucha retórica del convencimiento (¿pleonasmo?) y en cuanto al fondo del fácil juicio.

En los días de mis primeros acercamientos a la lectura fue “Volar sobre el pantano” la más atractiva invitación a continuar abriendo libros para pasar el tiempo. Se me recomendó como uno que no podría dejar de leer luego de comenzar con las primeras páginas, y así fue.

Luego, cuando llegué a la prepa, de los labios de la maestra de español atesté el primer comentario despectivo del autor: un pésimo escritor, una basura de contenidos.

Cuando entré a Letras pues ya iba preparado, mencionar que mis primeras lecturas fueron los tres mosqueteros, el cantar de Roldán, El Principito y algunas tragedias de las 19 de Eurípides me valdría más que mencionar siquiera a CCS.

Cuando en el aula, en clase de teoría de la literatura, pregunté al maestro si había leído algún libro del autor o por lo menos algunas páginas, dijo al cabo, con la manera afectada del noble de las letras: sería la peor pérdida de tiempo. Cuando le pregunté si comentarla con ese sentido crítico tan suyo (tan propio del noble de las letras) no era incurrir en la tendencia aquella del siglo XIX que él nos pedía evitar sonrió y con un gesto que denotaba “touché”, sólo atinó a decir: hay de casos a casos. Por supuesto, ni él mismo se convenció.

Decidí tomar su primer consejo y evitar a toda costa la pedantería.

El tipo de obras de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, por lo menos las que son hechas con la misma intención que “Volar sobre el pantano”, otros ejemplos El caballero de la armadura oxidada de Robert Fisher o Juan Salvador Gaviota de Richard Bach son ficciones del tipo que yo llamaría cómo aprender a jugar sobre el tablero o resolver cierto tipo de cuestiones. Pienso que por el contrario, el escritor de literatura procede más como el filósofo, que plantea cuestiones en vez de pretender resolverlas, ergo, cómo aprender a cuestionar las reglas del tablero y el tablero en sí (¿jugar fuera del tablero?), la existencia de la materia del mismo tablero y luego la existencia de ese posible existir, del conocimiento o de lo conocido y.. (¿cuál carajo es el símbolo de infinito en este teclado?) con cierta cadencia, verosimilitud (incluso en la obra más inverosímil) y sobre todo pasión de esteta.

En el primer caso, supongo, se pretende directa y conscientemente ayudar a poner en paz a una persona con el “mundo”, cueste la forma que cueste; en el segundo (y conste que considerándose sólo una de las tantas inasibles inefables cualidades de la literatura) ya sea directa, indirecta, inconsciente o conscientemente a cuestionar siquiera si existe esa paz, adjudicando a la forma siempre un valor esencial, creo.

Un “cierto” escritor por ahí lo expuso muy bien, algo así como no soy filósofo ni metafísico, lo que he hecho es explotar o explorar -es una palabra más noble-, las posibilidades literarias de la filosofía.

lunes, 20 de febrero de 2012

Humor negro


El humor negro es ante todo humor: “resalta el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas”[1], en este caso el lado cómico de los temas sensibles o tabúes; y después puede ser moral o amoral. El humor negro gratuito, el de hacer reír por hacer reír, no creo que exista dado que su materia prima es de interés común y por lo tanto al usarla como motivo de risa invariablemente se está tomando una postura ante la sociedad.

Ahora bien, a qué obedece esta postura es algo a lo que el receptor de un chiste de humor negro debe siempre estar atento. Puede ser, como ya se ha escrito, una postura moral: de denuncia, de protesta ante una injusticia o ante la simple y llana necedad que todos padecemos en menor o mayor medida; o amoral: la exaltación de un sistema o un credo de ideas de supremacía, el desprecio, la manipulación en general, etc. También está el ejecutor que por imprudencia o estupidez incurre sin darse por enterado en cualquier postura, que por querer criticar exalta o por querer ganar muchos adeptos desprecia.

Por lo menos en el plano no amoral, resulta para el artista todo un reto ejercer el humor negro, debido a que no sólo debe encontrar el lado cómico o ridículo en el material sensible, primordialmente en lo trágico, sino que debe equilibrar el contenido de su obra para hacerla inocua, luego expiar algún vicio o señalarlo vía la catarsis. Suena a miel para un arte que sin el revestimiento mordaz pierde en gran medida; la hazaña de la vacuna es la virtud del buen artista de humor negro.

La tragedia mexicana y la degradación del humor negro

“Señor Gobernador: ¡Aquí está uno de los responsables que está buscando! ¡Venga por mí! ¡Aquí lo estoy esperando! ¡Venga por mí! ¡Estoy harto! ¡Es demasiado que se estén burlando de todos nosotros! Que nos digan que todo está bien, cuando sabemos que México es una basura. Todo en las noticias: corrupción, narcotráfico. ¡Ellos se burlan de nosotros! ¡Yo soy culpable por dejarlos!”[2]...

Roberto Zavala Trujillo, uno de los padres de las víctimas de la guardería abc.

Este pequeño ejercicio reflexivo pospuesto tantas veces: lo mejor es reír sin tener que buscar explicación o justificación al acto, pero siempre tuve esa necesidad de cavilarlo a la hora de los chistes chocantes. El empujón lo debo entre otras cosas al yerro del payaso que interpreta Sergio Verduzco, Platanito, el cuál casi no conocía hasta que incurrió en la que me parece degradación del humor negro.

Este personaje es ya sabido de todos fue demasiado temerario y no sólo evidenció su falta de ingenio y sensibilidad al hacer mofa de la tragedia acaecida en la guardería abc el viernes 5 de junio de 2009.

Más allá de la simple mofa el asunto es digno de mención porque es una de las tantas invitaciones a echar polvo sobre un crimen que sigue pendiente de castigo, que sigue vigente porque sigue cobrando víctimas: la impunidad. Un asunto que nos compete a todos los mexicanos y nos hiere a todos. (Bajo el manto de la misma impunidad sucede la tragedia del casino royale, la de tantos desaparecidos y muertos por la absurda guerra contra el narcotráfico; hoy una batalla campal en el cereso de Apodaca Nuevo León dejo un saldo de 44 reos masacrados sin que la autoridad metiera mano. El Norte lunes 20 de febrero).

La postura de este personaje parece ser inofensiva, pero para empezar termina sirviéndole publicitariamente a un par de entidades: la de kentuky Fried Chicken y la del mismo personaje. Luego, y más importante aún, sirve como paliativo (por más que sea pequeño el auditorio de este personaje es ya un fenómeno que debe considerarse) a quienes deberían por lo menos haber renunciado a su puesto en el gobierno luego de la tragedia, dado que les secunda en la burla que le restallan en la cara a los padres de las víctimas y al pueblo mexicano. Esto basta para prender una alerta, porque es simiente de odio, lastre de toda sociedad.

El buen artista del humor no polemiza en menoscabo de su obra o de un chiste inteligente. La polémica gratuita suele obedecer a publicidad inmediata o a fines más abyectos.

Tengo entendido que el personaje incrementó las entradas de sus shows a partir de esta mofa, es ello lo que me impele a poner estas líneas fuera de mí y a consideración de quien llegase a dar con ellas. Respeto a su auditorio y espero que puedan exigir un show inteligente y de calidad y no tragarse la idea de que este tipo de chistes, la burla de la tragedia en la guardería ABC, son inofensivos, un simple ejercicio de la libertad de expresión o buen humor negro.



[1]Humorismo según la RAE. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=humorismo

[2] Testimonio completo: http://poisonbeat.blogspot.com/2006/06/amo-y-odio-mexicola-neta.html

domingo, 2 de octubre de 2011

A la cineteca

Tiempo de no subir fotos.. Estas instantáneas son una pequeña vista del camino que solemos a la cineteca en fundidora. La película "Un filme socialista" de Jean Luc Godard. Tengo que ser sincero, dormí varios tramos de la película. Fue inevitable dado que, a parte de que no haber dormido bien y levantarme temprano, no iba preparado para enfrentar un filme que me pareció bastante hermético.

Acaso esté lleno de guiños de ojo al entendido en el tema del socialismo; en un plano horizontal no pude entender nada, acaso y lo más seguro es que de eso se trate, de reunir las piezas paradigmáticamente, en un plano vertical, en donde tampoco pude unir gran cosa. Trataré de dar mi impresión de la película: Europa, Barcelona, Palestina, bella música en varias partes, audio sin edición, planos filmados con cámara casera, división de la película en varias partes, arbitrariedad en el avance de la película e incluso vuelta a un mismo título de capítulo. Cómica, Balzac, realismo, Odessa, literalmente la escena que montó Eisenstein en El acorazado potemkin.. guerra, nazis, judíos, humanismo, caos, mediterráneo.

De una manera que no puedo explicar la película es atractiva, definitivamente la volvería a ver, por lo menos hay un par de escenas que quiero escuchar de nuevo.


martes, 27 de septiembre de 2011

Viva la vida y que sea la paz


Creo en Dios, porque lo busco entre la que asumo su caótica Creación. En estos días me mueve absurdamente una fe, la de la respuesta, del bálsamo que me traiga de nuevo a la vida o me lleve de vuelta a ella: quiero, deseo, anhelo la vida en plenitud, con todo lo que implica, incluso la muerte, pero en plenitud existencial.

Es en esta petición de vida que radica la sustancia del absurdo, porque anhelo paz, pero también la verdad, consciente de que tal vez ésta no tenga nada qué ver con aquella.

Supongo, limitante racional de hombre, que si Dios me escucha no será un lío para él, y es entonces que la fe hace la magia. Humanamente, me mueve un suspiro contradictorio en el cada día; místicamente un solo brazo dirigiéndome, hacia una y todas las direcciones, la muerte y la vida, sufriendo y gozando, pueril y senilmente, pero esto lo describió mucho mejor Borges en el Aleph y la escritura del Dios y yo no tengo idea clara o por lo menos explicable de la existencia de ese brazo.

Mi asunto en estas líneas es, como siempre, confesarme humano y capaz de perdón por ser capaz de equivocarme, aunque sea esto lo que más me haya traído problemas: cada acto o palabra dicha abiertamente, directamente como este texto sin patadas entrelineadas ni pretensiones intelectuales, me cuesta hoy no dar un paso sin una carga de culpa en una conciencia que ya no se si es mía; me cuesta digo, no dar un paso sin herir alguna susceptibilidad en conciencias que ya no se si son ajenas.

No es una queja, al decirme se que me expongo, porque están los expertos en señalar, en decir siempre de los demás y no de ellos mismos; puritanos e hipócritas; expertos en el artificio de la retórica de buenos y malos, del disfraz y la doble moral; los incapaces de verse a sí mismos como los demás, necesitados de la miseria del prójimo para sentirse especiales o menos miserables o ya de a tiro los que por “ojetez” pura encuentran divertido el sufrir ajeno. Sé que para todos ellos, declararse culpable y no libre de cague es declararse carne de cañón. Lo sé porque he incurrido en los mismos vicios, y quién sabe si por un camino que no llegaré jamás a sospechar ni a presentir llegaré incurrir de nuevo: “antes era sólo un niño, ahora soy sólo un hombre” (no me cansaré de citar esta canción).

Parafraseando a Einstein, por todos estos recovecos a los que he ido a dar sin querer a partir de contradicciones irreconciliables me atrevo a decir: acaso la sutileza de Dios es ruda, la malicia una opción de la que la humanidad ha hecho un arte.

Por eso sufro de una tristeza indecible cuando regreso una patada deliberadamente, porque busco la paz, Dios al que busco, sabe que busco la paz y la vida en plenitud.

miércoles, 1 de junio de 2011

Eviscerando la Ciudad Ideal de Jesús Llanes

Por Luis Sánchez



“La teoría de la proporción siempre ha estado vinculada a una filosofía de sello platónico, para la que el modelo de la realidad son las ideas, y las cosas reales son sólo pálidas e imperfectas imitaciones de esas ideas”

(Humberto Eco. Historia de la belleza)

¿A quién se le pudo ocurrir una ciudad como Monterrey? ¿Quién habrá sido el arquitecto de este monumento de extremos: de clima, de economía, de cultura, de idearios? ¿A quién echar la culpa de esta ciudad multiojete? ¿A quién aplaudir sus encantos?

Adjudiquemos, a falta de datos contundentes, la bella y proporcionadamente horrenda sultana del norte a la Historia fatal y veleidosa, de la sensatez y natural evolución, cuyo engranaje, para decirlo con una frase recurrente en los textos de Jesús Llanes, “sabrá el diablo” que fuerza motora activó y tiene vigencia de universo en expansión en medio de hoyos negros.

Describir sus facetas más viscerales es tarea ardua, y como muchos han coincidido creo que el mejor pincel para dibujar la idea primera y germen de realidad es el de la pluma “mentirosa” de la ficción literaria.

Por supuesto hablamos de mostrar el corazón de la ciudad, sus intestinos, sus pulmones carbonizados, su cerebro para adivinarle el alma; no hace falta ser sutiles al hacer los cortes en esta autopsia en vida. Jesús Llanes es el eviscerador que nos muestra en Ciudad Ideal parte de este Monterrey monstruoso. Y aunque llevados de una prosa contundente y a ratos hasta deliciosa, es necesario reiterar que Jesús sacrifica la forma en pro del fondo, como lo amerita la empresa.

I. La ciudad (o realidad)

Monterrey es una ciudad extremosa. Desde el clima: el calor puede sobrepasar los 40 grados centígrados en verano y bajar a menos cero en invierno; hasta el aspecto económico: en monterrey no hay matices económicos, uno puede atestar una colonia de casas suntuosas en un lado de la acera y enfrente un amontonamiento de viviendas levantadas al puro estilo accidentado del comúnmente denominado “paracaidismo”[1]. Por no hablar del crisol de ideas que constantemente tiene a los suyos en pugnas aparentemente inofensivas (léase ciudad del conocimiento).

Llanes hace gala de su capacidad poética para recrear en el lector las sensaciones polares que Monterrey les impone a sus ciudadanos diariamente. Y al hablar de su capacidad poética me refiero a la facilidad con la que maneja todo tipo de recursos: fonéticos, conceptuales, formales, tonales y hasta de yuxtaposición de los cuentos para de manera directa o indirecta llevar al lector a caminar a la sombra del cerro de la silla de la manera más auténtica.

Un ejemplo tonal: Los escenarios y situaciones en donde los actores de la antología Ciudad Ideal se desenvuelven como si fueran una extensión de la fauna y flora regiomontana, son en una parte un calco exacto de la realidad; en otra, una imagen intencionalmente exaltada por la imaginación del autor. Podemos tomar la descripción de El derramadero como ejemplo de lo primero y la del ambiente en donde Tofik Matus pasea a su “muñeca ensimismada” de lo segundo. O la casa de Marta, del cuento Ciudad Ideal y el apocalíptico partido de final del balompié, Monterrey Tigres respectivamente.

Un ejemplo de yuxtaposición: Jesús también explora la fantasía, así en medio de un grupo de relatos en donde predomina la crudeza de lo real inserta un cuento de hechizos y maldiciones, Semana Santa. O entre dos cuentos en donde el proletariado se ve oprimido por las circunstancias opresoras del bolsillo vacío y la tiranía insensible empresarial el relato de una pareja ya entrada en edad, cuya tragedia consiste en ver partir a sus hijas a Europa o estados unidos y ser sentenciados a su soledad en una casa ubicada en un barrio de lujo, a beber buen vino y bailar como un par de locos mientras la muerte les llega.

Ejemplos conceptuales: en este plano Jesús Llanes se regodea en la adjudicación de nombres alusivos a sus personajes: Lino Contreras, Gastón Rey, Sócimo Rivera, Adelina Rocafuerte, Pura Plata, Eva Garza, Procopio. Evidentemente si Adelina Rocafuerte es porque el derramadero es un infierno; Si Gastón Rey porque es jefe y dueño de un hotel en picada; si Eva Garza por su belleza y sus glúteos “pellizcables” a cambio de propinas acomodadas en los senos. ¿Si Pura Plata por tener entre sus manos tanto dinero que no es suyo?

Ejemplos fonéticos: en éste plano, nombres que nos hablan de un linaje fundido en el crisol de razas regiomontanas como: Humberto Montfort, Sóstenes Lombardi, Fredy Cocom, Tofic Matus. Acaso ejemplos frívolos, pero: derramadero, barriada, arroyuelo, ratas y perros en un mismo párrafo para describir el lugar al que Sócimo se aferra inútil e ingenuamente, me suena a una suavidad de nombre en un arroyo tempestuoso de “erres”.

Con este juego de polos opuestos Jesús recrea la cualidad extrema de la ciudad regiomontana indirectamente, reforzando descripciones evidentes como:

El derramadero es una barriada construida por azacanes en el desierto, al poniente de la ciudad de Monterrey, la componen unas 30 casas de madera; la tierra es dura, plagada de grietas y chaparrales.. Al barrio lo atraviesa un arroyuelo de aguas negras cuya podredumbre emboca en el río azul. Antes de llegar al río.. los hombres construyeron como al descuido un muladar, deleite de ratas y perros.

(Apaga la veladora)


..los niños que impacientes esperaron el arribo del domingo retozaban los jardines de las plazas. Otros eran felices asociando figuras con las nubes que se desgarraban por complacerlos.. Y eran los jóvenes, empujados por la idea de acudir al cinematógrafo o a la plaza central quienes engomaban y revolvían sus melenas hasta coronar sus frentes con una serie de picos semejantes a las crestas del cerro de la silla.. La comunidad adulta llenaba las iglesias.. las jacarandas arrojaban su confeti violeta, y los colores de las buganvilias de tan vivos ardían casi.. Autos, bicicletas, autobuses y hasta las excavadoras que devoraban tierra en ese día de reposo parecían también espirituales.

(Mirtala Mía)


En la techumbre de lámina constelada de agujeros, las paredes de madera, el piso de tierra, el tálamo desplumado y el pequeño televisor con pantalla a blanco y negro, vio el desolador presente de aquel viejo amor.. Por la noche la luna era su bombilla (de luz). De un camión pipa que rugía cada tercer día cerro abajo, surtía de agua sus dos únicos cántaros. Cocinaba, si había algo que, con leña y a la intemperie.

(Ciudad Ideal)


De suerte que Cocom era dueño de un BMW.. Después de consumir su adolescencia en prestigiosos colegios locales y extranjeros, logró instalarse al frente de la dirección de una secretaría gubernamental.. .. También poseía un bosquecillo junto a la presa de la boca. Una vez al año vacacionaba junto a su familia en algún país de Europa u Oriente.

(Fredy Rosas)


-En esta hoja vienen los nombres de tres empleados a los que sin consideración debe atornillar hasta que truenen.. ..son unos animales ¡Mírelos! Les cancelaremos los bonos mensuales, la prima dominical; haremos nuevos horarios; las jornadas serán de doce horas..; no dirán nada; ¿Qué pueden decir esas bestias?..

El triste capitán, aún reconociendo que esas medidas, incluyendo las de hostigar a Pura, Eva y Laura.. ..estaban dentro del orden social de Monterrey, se sintió abatido

(Mujeres de Monterrey)


Aprendieron los tres a moverse sin importunarse dentro de la casa levantada con las propias manos del señor Monfort en Residencial contry, un precioso barrio ubicado en las faldas del cerro de la silla.. ..Una noche de otoño el ingeniero arrojó el periódico a la chimenea y encendió una fogata; en seguida sirvió una charola con carnes frías y quesos finos.. Por último descorchó un Brut Premier y sirvió dos copas..

(No estamos solos)




II. La idea

“Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.”

(Jorge Luis Borges, La biblioteca de babel)




En la portada del libro está inscrita la frase que bien sintetiza al universo de relatos:

La noche del 24 de diciembre de un año no peor para ella que los últimos diez,

Marta se sentó en una roca que el misterio puso fuera de su hogar. Imaginó que la ciudad era un pastel del cuál no alcanzó una sola rebanada.

Como para Marta, para la mayoría de los personajes actores en estos relatos, hay algo que no está bien: la desgracia los persigue, los jinetea, les pone trampas hasta que por fin cierne sus fauces sobre ellos y los devora. Sin embargo, este acaecer fatídico no es algo que ataña a Monterrey en sí: la ciudad permanece hermosa, deslumbrante entre las montañas, llena de promesas y sueños.

Un pastel que por un mal sino a ellos no les tocó disfrutar.

La cuerda guía que une a Ciudad Ideal es un peregrinaje de almas sufridas hacia ese pastel con el cual sueñan deleitar un paladar espiritual aunque más no sea con una pizca. El sabor lo adivinan de varios ingredientes clave: amor, familia, heroísmo, honor, integridad moral, estabilidad económica, paz.

Ciudad Ideal (relato)

Parafrasearé a Platón para tratar de describir el germen de la andanza, que comienza justamente en el cuento que lleva el nombre del libro. Este germen surge en un “paraíso remoto”; Marta, la primera peregrina, tiene aún plena consciencia de ese lugar ideal del que vino:

“Recordó las onduladas veredas, los rumorosos riachuelos y la paz de su pueblo en Oaxaca, donde sus amigas, día a día le contaban que rumbo al norte resplandecía la ciudad de las maravillosas montañas. Hoy la punta de una le punzaba el trasero.”

Cabe decir que a la sazón Marta lleva soportando 10 años de miseria en Monterrey, también que justo en ese momento sostiene en la mano una carta en donde un “corazón, atormentado con una flecha” encerraba su nombre sumado al de su marido: “Loreto y Marta”.

También conviene decir que tuvo dos hijos: “uno murió de hambre, otro de frío”. Y que los maltratos de Loreto le causaron el aborto de una niña.

Por último, que está resuelta a matar a su marido y que el proyecto le llena el corazón de paz, la reflexión es de inspiración sanchesca:

“Imaginó que la ciudad era un pastel del cuál no alcanzó una sola rebanada”.

Marta asesina a su esposo porque el ideal no se puede sacrificar:

“No está arrepentida, publicaron los diarios al día siguiente.. ..Mientras en la libertad de su celda leía dentro de un corazón atormentado con una flecha dibujado al pie de una carta amorosa: Loreto y Marta..”

El amor no puede ser mancillado con la realidad miserable que le había tocado vivir, alguien más debería haber tenido acceso a él, alguien más que acaso entonces estuviese involucrado directamente con el resplandor de la ciudad.

Como en una carrera de relevos, Marta pasa el ideal de amor, del que ella sólo tuvo una efímera visión vía una pasión que retrató en una carta, a los personajes de Apaga la veladora, Mujeres de Monterrey y Ciudad del conocimiento. En estos se logra, efectivamente, la consumación del amor en una familia, aunque no la tranquilidad económica ni la paz.

Apaga la veladora

En “apaga la veladora” Adelina Rocafuerte es una viuda que se ve en la necesidad de enterrar a su hijo Sócimo, el que por otra parte ama la vida a pesar de la miseria en donde la perdió, tanto que a pesar de ser ya un fantasma se resiste a partir:

Después de todo había otras cosas en qué pensar, una era recordar a Sofía, quien, calentada por su zalamería prometió no dejar dudas acerca de su pasión por él.

Sócimo no se da cuenta de que está muerto, y mientras el resto de la historia discurre en un ambiente de extremado hastío: por el calor, el domingo de resaca alcohólica en el mediodía, los llantos de la mujer que se queda sola, la pestilencia del río que cruza al poblado, etc. Éste, Sócimo, transmite al lector un sosiego estoico, un panorama de esperanza, o al menos una vitalidad que subyuga toda gana de entregarse al panorama desolador de El Derramadero:

A Sócimo quien haya muerto no le importaba.. por lo demás faltaba poco para encontrarse con su novia.. Sócimo fue al encuentro de su madre, la abrazó y dijo: no exageres, ni que yo fuera el muerto, además al morir papá tú dijiste: el muerto al pozo y el vivo al gozo.

Y para rematar, esgrime la idea con la que pretende abrirse paso de la realidad a la trascendencia, cortar su rebanada de pastel:

Escucha madre, tengo novia; ya soy un hombre. De hoy en adelante no irás a la ciudad a lavar ajeno, seré yo quien salga a trabajar, lo prometo.

Pero Sócimo está muerto a pesar de todo.

Mujeres de Monterrey

En este relato, la mujer, portadora de la luz guía que alumbra el camino hacia el ideal, se sigue viendo ultrajada y con la necesidad de seguir cargando el peso de sus hombres para mantener a la familia. Quienes, si no las maltratan física y moralmente como Loreto a Marta, prefieren cerrar sus ojos ante la terrible realidad que los doblega:

Tres mesas a la izquierda vio a Eva Garza dejarse pellizcar los glúteos por un cliente.. permitía que lo hicieran los clientes distinguidos.. a cambio de una propina deslizada siempre entre los senos.. A Eva, la esperaba un marido holgazán ávido de cerveza y con la costumbre de consolarse de sus desgracias forjando utopías; además de un par de adolescentes insaciables sin escuela ni oficio.

El hombre de bien de la familia emergente es representado en este caso por la figura de Sóstenes Lombardi, el capitán del restauran de un hotel que tiene sus peores días de crisis.

A Lombardi se le pide que presione a tres empleadas para que pidan su renuncia y no tengan derecho a su liquidación, lo que crea el conflicto, debido a que Sóstenes Lombardi es un hombre justo, de integridad para con sus subalternos y con su propia familia:

Un poco más allá.. Pura Plata hacía de las suyas: el uniforme que la distinguía de los empleados corrientes no era obstáculo para que sustrajera algunas monedas de la venta. Sóstenes encubría dichos hurtos a cambio de no verla suplicando a Gastón un préstamo que, sabido era de todos, sería negado.

Al final el capitán prefiere lavarse las manos con la renuncia, no sacrificará su integridad moral, obligando a su mujer a tomar cartas en el asunto:

Sóstenes, aterrado aún por el mundo de afuera, buscó protección acorrucándose junto a María. María, con la certeza de que una vez más su marido había perdido el empleo se levantó.. Nada le impidió abordar un camión rumbo a la exclusiva colonia del Valle, donde no habría de faltarle una mano piadosa que le pagaría treinta pesos diarios por lavar y planchar ropa

Ciudad del conocimiento

Ciudad del conocimiento es la odisea de un regiomontanto al que una circunstancia muy particular de las ciudades impide volver a casa. Y aunque el Ulises de Llanes no tiene necesidad de cera en la orejas para desoír a las sirenas pécoras de los congales de monterrey, le faltó una soga que lo amarrase a un mástil de voluntad ante la pasión que despierta el futbol.

-¿Con qué?... Vamos al estadio ¿o te pegan? No había necesidad de que pusieran a su familia y a sus rayados en la balanza. Su sentido de pertenencia estaba bien definido.

Hasta aquí la andanza por el ideal da un giro: ya en el corazón de la ciudad, el peregrino puede llegar a perder el rumbo, el amor se desvirtúa; la familia no es más que una carga, otro trabajo que hay qué soportar; el honor y la integridad moral son un mito con cimientos de lodo. Nace entonces del imaginario la necesidad de un nuevo rumbo, en este caso heroico, ideal del que el hombre participa como hincha en la justa del futbol.

Semana Santa, Mirtala Mía, Procopio y Fredy Rosas

Es así como una vez más el extremo se asoma entre las líneas de la obra, el fanatismo abstrae a los personajes de los ideales primeros, los quiebra hasta cierto punto y les crea la necesidad de reinventarse, y mientras unos optan por el camino de la total desmoralización:

La familia yacía esparcida sobre las piedras.. Frente a mí tenía a una de las niñas, muerta también.. La comadre Cuquis comenzó todo; fue hacia la camioneta y comenzó a desvalijarla.. ¡Ándele, compadre! No hay carros; no sea tarugo, me dijo. Yo me encaminé hacia el cadáver del señor y lo despojé de cinco mil dólares. Le quité también el reloj, la esclava y un par de anillos; joyas que me arrebató Melquíades.

(Semana Santa)

Él la jaló con violencia. Una vez sometida la arrastró hasta la alcoba donde sin piedad la desnudó.. El joven se deshizo de sus jeans y la penetró con insania:

-¿Te gusta?, ¡Dime que te gusta! –ladró Tofic.

Después de un rato de jaleo la volteó y hundió su pene en la boca.

-¡Chupa, chupa! –bufaba Tofic.

..después de experimentar un popurrí de ricos estremecimientos sujetó el ombligo de Mirtala, luego lo destapó como si se tratara de una corcholata.. el cuerpo de la muñeca.. se desinfló

(Mirtala mía)

Otros optan por el dogmatismo religioso-intelectual:

Por lo pronto invitará a la sanación al primer hombre que encuentre en el camino, le hablará de las búsquedas defectuosas, del camino verdadero; desmitificará lo que los líderes religiosos no se atreven por temor a la bancarrota; le dirá: no hay atajo que conduzca al paraíso; tú eres el paraíso. No existe oración que lleve al sendero luminoso. Sólo yo poseo la verdad absoluta.

(Procopio)

Unos más, abrumados por supersticiones, se sumergen en la angustia hasta alcanzar patologías mentales psicosomáticas:

Pero apenas pisó la calle, se metió en un remolino de temores abstractos. Cayó en una espiral de terror; sudó frío, se le aceleró otra vez el ritmo cardíaco y se le entumeció el brazo izquierdo. ¿Y si muero hoy? Se dijo.. Siguió andando sin dejar de renegar y pensar en episodios fúnebres. Hecha una bruja llegó a un discreto local.. Renato: magia negra

(la cosa buena)

Algunos otros les da por jugar un juego de ideas, meter el polvo bajo la alfombra para mantener reluciente una superficie:

Dejó en la cochera su BMW. Dinora demoraría una hora en llegar. Al entrar a su casa arrojó por ahí el maletín, el saco, la corbata; bajó la cremallera del pantalón, se sacó el pene, tomó el teléfono y como es costumbre desde su primera juventud, marcó un número telefónico desconocido:

-..¿Cómo te llamas?

-Anita. ¿Quién habla?

-..Soy Damián Rosas, Dmián Rosas, Anita. Tengo un pene grande…

..En esto entró (Dinora), junto con Cassandra y Owen..

-¿Cómo estás, amor?

-Tuve mucho trabajo. Me duele la cabeza.

Los labios de los niños buscaron las mejillas de su padre. El recuerdo de Anita revoloteó en la mente de Fredy del mismo modo que lo haría un murciélago sorprendido por el sol.

(Fredy Rosas)

El ideal de opulencia

Son varios los caminos por donde el peregrino se llega a hacer de una estabilidad económica, corona de un montón de batallas libradas a capa y espada. Al señor Monfort, por ejemplo, le ha costado la pérdida de sus hijas al final de sus días, cuando acaso había encontrado por fin el tiempo para disfrutarlas:

Humberto Monfort era un viejo lobo: pensionado, después de transitar por el campo de la ingeniería durante cuarenta años; cuatro décadas de subir y bajar de helicópteros, de tripular barcos, de taladrar el mar desde las plataformas petroleras del golfo, de lidiar con huracanes, de vencer soledades..

..lastimados por el estruendo de las naves que se llevaron a sus hijas, los oídos de Longina desoían la música. Derrotado, el señor Montfort untó el rostro al de su esposa.

-Estamos solos, musitó.

(No estamos solos)

Ricarda descuidó el lado humano que le cuesta luego la estabilidad mental:

Hoy, a los cuarenta y uno.. sus propiedades, joyas, ahorros, no eran suficiente para comprar un minuto de sosiego. Resentida con su suerte había encontrado falsa cura en el trabajo.

(La cosa buena)

El pastel

La distancia siempre ha conferido a los objetos o conceptos una mística que los vuelve atractivos; acaso tenga que ver con la añoranza de los sentimientos prístinos, la capacidad de asombro o conmoción que se pierde conforme la vida, en la cercanía inmediata, se torna una experiencia cotidiana, una rutina.

Creo que los ideales comparten este principio: El ideal será ideal hasta que la realidad profane sus dominios. Se podrá argumentar que mancillado de tal guisa, un ideal no es un ideal auténtico. Sea, mientras la razón se afina, mitos o no, los motivos se reinventan para rehidratar el ánimo, a punta de vacío lo exige la existencia.

Es esta la mecánica a la que Jesús Llanes somete a sus personajes:

monterrey el lugar común donde morir y renacer, donde levantar el sueño y derrumbarlo; Monterrey de esplendor a pesar de la miseria, la soledad, el abuso, la inmundicia, la perversión, la sangre y el miedo en cada esquina; Monterrey idealizada, un castillo de betún de rebanadas infinitas.



[1] Posesionarios ilegales de terrenos.